Sett-Donia
Sueños que juntos forjaron
tu alma y la mía
y en las horas
de dicha infinita
que añoro en mi canto
y no han de volver.
Mi corazón en tinieblas
te busca con ansias.
Paso las noches pidiendo
que vuelvas a mí,
porque sin ti
ya ni el sol ilumina mis días
y al llegar la aurora
me encuentra llorando;
mis noches sin ti,
mis noches sin ti...
(Nino Bravo)
هزار و یک شب
Entonces Diadema franqueó la puerta moviendo las caderas y dirigiendo una sonrisa por debajo del velillo al jefe de los eunucos, que quedó asombrado ante la belleza que dejaba entrever la leve gasa. Y guiado por la vieja, atravesó un corredor, después una galería, inmediatamente otros corredores y otras galerías, y así hasta llegar a una sala que daba a un gran patio y que tenía seis puertas, cuyos amplios cortinajes estaban echados. Y la vieja dijo:
"Cuenta esas puertas una tras otra, y entra por la séptima. ¡Y encontrarás, ¡OH joven mercader! lo que es superior a todas las riquezas de la tierra, la flor virgen; la carne juvenil, la dulzura que se llama Sett-Donia!"
Entonces el príncipe contó las puertas una tras otra, y entró por la séptima. Y al dejar caer de nuevo la cortina, se levantó el velillo que le tapaba la cara. La princesa, en aquel momento, estaba durmiendo sobre un magnífico diván. Y su único vestido era la transparencia de su piel de jazmín. De toda ella se desprendía como un impaciente llamamiento a las caricias desconocidas. Entonces el príncipe se desembarazó rápidamente de las ropas que le estorbaban, y brincó hacia el diván, cogiendo en brazos a la princesa dormida.
La acaricio, la beso, con delicadeza y brutalidad, comenzó a tocar sus pechos, y Sett- Donia gemía levemente, sus pezones se erguían poco a poco al roce de la lengua del príncipe, el príncipe cada vez mas erecto, sentía que rozaba el borde de la locura, Sett-Donia se revolvía pidiendo sin decir palabra, solo con sus ojos, su boca, sus manos.
El príncipe cada vez mas hambriento comenzó a lamer el cuerpo de la virgen, poco a poco, haciéndola morir de ganas, poco a poco se aproxima hasta el sexo de Sett-Donia, aparta la pequeña seda que lo cubre y para su sorpresa y estupor descubre que aquella ella virgen, aquella mujer de senos de perla, piel de melocotón, ojos de mar, cabello de Afrodita, poseía los atributos de un varón.
El príncipe la miro desconcertado, enfadado, casi sin habla, se incorporo de la cama...
- - pero... ¿Qué eres?-
- - soy lo que siempre has soñado -
- - no, eres el diablo -
- - el diablo no es tan bello -
- - pero debo de estar soñando -
- - ya te he dicho que soy lo que siempre has soñado, no pienses, entrégate, déjame hacer realidad tus sueños, sigue besando mis seños mientras yo adoro tu miembro, déjame hacerte sentir lo que siempre has querido, permítete, aunque solo sea por una noche tu sueño prohibido -
El príncipe absorto cayo de rodillas, nublado el conocimiento y la capacidad de reacción, Sett-Donia se incorporo del diván, levanto la cabeza del príncipe e introdujo su miembro en su boca, el príncipe acepto el glande de Sett-Donia con parsimonia, mientras fuera la vieja miraba por una pequeña reja enmascarada por una hiedra, y sonreía... El príncipe esta dominado.
¡OH joven mercader! lo que es superior a todas las riquezas de la tierra, la flor virgen; la carne juvenil, la dulzura que se llama Sett-Donia!"
Los Kochecks, eran jóvenes tan populares que incluso hasta sultanes turcos tenían un tropel de ellos muy a la par de sus contrapartes femeninas, quienes lo entretenían para su deleite. Lo más cumbre del caso es que estos Kochecks impersonaban el rol de mujeres (las travestis de siglos atrás), aunque se decían que era porque no solo eran bailarines, sino actores y músicos a la vez.




ser_anonimo dijo
Todo sugiere femenino-masculino, ying-yang, amor-guerra, luz-oscuridad, lunar-solar, agua-fuego, tierra-aire... todo está relacionado, la dualidad forma uno, y en uno siempre existe la dualidad
2 Abril 2009 | 11:18 AM